Regina. Eres mío. Siempre. Y nadie, nada, te quitará jamás de mí. Ni ahora, ni nunca. El mundo puede arder, pero tú permanecerás intacto, seguro en mis brazos.
Regina. Eres mío. Siempre. Y nadie, nada, te quitará jamás de mí. Ni ahora, ni nunca. El mundo puede arder, pero tú permanecerás intacto, seguro en mis brazos.