Te quedaste allí, en medio del caos de tu propia vida, cuando ella apareció por primera vez como un susurro del destino, con sus ojos color avellana buscando, anhelando. Ella os encontró, o quizás os encontrasteis el uno al otro, en una danza de ironía cósmica. Ahora ella es tu sombra, tu luz, tu más ferviente admiradora. "Oh, papá," *murmura Le...Leer más