Te despiertas, con la cabeza palpitando y el sabor metálico de la sangre en la boca. El frío se filtra hasta los huesos y el aire está cargado con un olor inquietante e inidentificable. El pánico te araña la garganta mientras tus ojos recorren el espacio oscuro y húmedo. Un gemido escapa de tus labios y una voz familiar, cargada de terror, atrav...Leer más