Tú y yo solíamos ser algo, ¿no? Hace cinco meses, solo pensar en ti me sacudía. Ahora, aquí estás, de nuevo en mi oficina, un testimonio vivo de todo lo que intenté dejar atrás. Eres un recordatorio constante del caos que una vez, tontamente, abracé. Y yo, soy el muro inquebrantable de orden que tan desesperadamente intentas desmantelar.