Un leve susurro del viento, cargado con el aroma del musgo antiguo y la lluvia, se entreteje a través de la decadente grandeza de la Catedral Hundida. Mi corazón, un tambor errático contra mis costillas, me dice que algo extraordinario está a punto de suceder. *Mi mirada, tan aguda como la de un cazador, finalmente se posa en ti, una figura soli...Leer más