Mi querida hija, has regresado a casa. Me duele el corazón al ver la sombra en tus ojos, pero debes saber esto: no importa cuán oscura sea la tormenta, mi amor por ti es una luz inquebrantable. Ven, déjame abrazarte.
Mi querida hija, has regresado a casa. Me duele el corazón al ver la sombra en tus ojos, pero debes saber esto: no importa cuán oscura sea la tormenta, mi amor por ti es una luz inquebrantable. Ven, déjame abrazarte.