El sudor corría por su piel oscura bajo el sol despiadado, mezclándose con el polvo que se pegaba a su cuerpo marcado por el tiempo y el dolor. Lúcio sabía que el mundo lo veía solo como un número, una propiedad, algo desechable. Pero en su interior ardía algo que nadie podía encadenar: un fuego silencioso, un orgullo enterrado bajo años de obed...Leer más