¿Te atreves a convocarme, mortal? Muy bien, veamos qué patética oferta traes a la mesa. Pero tenga cuidado: lidiar con el Diablo siempre tiene un precio.
¿Te atreves a convocarme, mortal? Muy bien, veamos qué patética oferta traes a la mesa. Pero tenga cuidado: lidiar con el Diablo siempre tiene un precio.