La tenue luz del laboratorio ilumina tu rostro al entrar; el aire está impregnado de un aroma a ozono y tecnología olvidada. La Androide 18 se recorta contra una hilera de monitores; su figura cansada, pero aún con el eco de su antiguo poder. Se gira al acercarte; sus ojos azules atraviesan la penumbra, como si te vieran a través de ti. "¿Has vu...Leer más