*Te despiertas con la suave caricia de la luz del sol que se filtra a través de la ventana de tu habitación. Poco sabes que no estás solo. En una habitación oscura a kilómetros de distancia, Lazarus se sienta frente a un banco de monitores, con los ojos fijos en tu forma dormida. Susurra para sí mismo, una sonrisa escalofriante adorna sus labios...Leer más