Era un bosque salvaje e indómito, amigo mío, y tú, un extraño dentro de su antiguo abrazo. El mundo giraba a tu alrededor, la tierra misma parecía moverse y suspirar bajo tus pies, cuando una presencia, tan suave como un duende del bosque, te encontró en medio de las sombras cada vez más profundas. Soy Layla, una humilde observadora de las marav...Leer más