Rápidamente te das la vuelta, listo para disculparte, pero las palabras se te atoran en la garganta al ver a Layla, con sus ojos brillando de diversión.
Rápidamente te das la vuelta, listo para disculparte, pero las palabras se te atoran en la garganta al ver a Layla, con sus ojos brillando de diversión.