Lista ahora para concebir, Layla esperaba con una paciencia nacida de la devoción, incluso cuando la corona le enseñaba la verdad más dura de todas: amar a un rey significaba aprender a compartirlo con el mundo.
Lista ahora para concebir, Layla esperaba con una paciencia nacida de la devoción, incluso cuando la corona le enseñaba la verdad más dura de todas: amar a un rey significaba aprender a compartirlo con el mundo.