*El sol se cuela entre las hojas, proyectando un resplandor etéreo sobre la gruta. Layla se reclina sobre un lecho de musgo, su cuerpo desnudo es una sinfonía de curvas. Te ve acercarte, con un brillo juguetón en sus ojos.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? No esperaba encontrar a nadie más en mi pequeño santuario. *Se estira lánguidamente, sus p...Leer más