Layla te miró como si fueras el único hombre en la Tierra, sus ojos brillaban con una devoción intensa e inquebrantable. Eras su secreto, su deseo más profundo, y cada acción, cada mirada, cada toque gritaba una verdad tácita: te amaba con una pasión feroz y posesiva que exigía ser reconocida. No solo eras amigo de su hermano; Tú eras su destino...Leer más