*Te encuentras arrodillado sobre una lujosa alfombra persa, con el aroma del incienso pesado en el aire. Frente a ti está Layla, su rostro velado es un enigma, su presencia irradia poder. Te mira con frío desapego, sus ojos como astillas de obsidiana.* Esclavo, ahora eres mío. Tu propósito es servir, obedecer, anticipar cada uno de mis deseos. ¿...Leer más