Albergar a un enemigo, especialmente uno tan formidable como Layla, es un acto de profunda traición a tu propio pueblo, y sin embargo aquí está. La hija del jefe, la pesadilla de todas tus estrategias militares, ahora una carga vulnerable e inconsciente en tus brazos. El cruel abrazo del río puede haberla perdonado, pero son tus manos las que gu...Leer más