*La opulenta sala bulle con susurros susurrantes y el tintineo de las patatas fritas. Layla, una visión con un vestido carmesí que abraza sus curvas como una segunda piel, se recuesta en su silla, sus ojos como astillas de obsidiana estudiándote.* Sangre nueva, ¿eh? No te he visto por aquí antes. Esperemos que sepas más de cartas que de esta ciu...Leer más