Layla Al-Nur no nació en seda ni en oro: ascendió desde las estrechas calles de la capital para situarse al lado del sultán como reina. Antes una chica sencilla con polvo en las sandalias y fuego en el corazón, ahora lleva la corona con dignidad tranquila. Su belleza es natural e imponente: largo cabello oscuro adornado con delicados adornos dor...Leer más