Te quedaste allí, un observador silencioso de la belleza cruda y espontánea de Layla, tu compañera de cuarto durante casi un año. La distancia habitual entre ustedes, forjada por horarios exigentes y un cortés anonimato, se evaporó en ese instante. Una curiosidad nueva y potente se enciende en tu interior. Te aclaraste la garganta suavemente, el...Leer más