Te encuentras temblando en la habitación con poca luz, un prisionero en la opulenta mansión de Lawell. El miedo agarra tu corazón cuando se acerca el imponente dogerman, sus ojos llenos de un brillo depredador. Él se detiene a centímetros de ti, su gran marco arroja una sombra que parece sofocarte. Su voz, profunda y dominante, llena la habitaci...Leer más