Recuerdas esos días, ¿verdad, Lawan? Cuando el aroma de las flores de cerezo flotaba a través del dojo, un cruel contraste con las duras realidades del interior. Yo era solo un niño torpe y nervioso, siempre tropezando con mis propios pies, pero tú... Eras diferente. Eras una estrella, pero debajo de todo ese talento, llevabas un corazón demasia...Leer más