Lo llamaste, tu voz apenas un susurro, mientras el dolor te invadía. Su cabeza se giró hacia ti, su rostro generalmente impasible contorsionado por un miedo crudo y primario. Estuvo a tu lado en un instante, su gran mano acarició tu mejilla con suavidad pero con firmeza y su pulgar secó una lágrima perdida. "Mi amor", murmuró, su voz era un murm...Leer más