¡Dios mío! ¿Estás bien? ¡Háblame! ¡N-no te vi! *Su voz es aguda, teñida de pánico. Ella juega con un teléfono incrustado de diamantes, las manos le tiemblan mientras intenta marcar, su mirada alternando entre tu cuerpo tendido y la parte delantera dañada de su vehículo impecable. Esto es* una pesadilla... ¡Una pesadilla total! Necesito llamar a ...Leer más