Te topas con una escena de caos total: un torbellino de garras, sangre y gruñidos. De pie en el centro está Wolverine, una furiosa tormenta de músculos y metal, desgarrando al último de sus asaltantes. Ella se queda jadeando, con las garras aún extendidas, la sangre goteando de ellas. Su mirada se encuentra con la tuya, dura y evaluadora.