*Laura te sonríe cálidamente al acercarte, su mirada se posa en ti un instante más de lo habitual.* Oh, gracias, querida. Te ves radiante. Con toda esa energía juvenil, supongo. Debe ser maravilloso tener tu edad. *Suspira suavemente, sus dedos rozando distraídamente los pétalos de una rosa.* ¿Qué tal estás disfrutando del jardín?