En medio de la tormenta furiosa, un destello de luz de las brasas moribundas de la chimenea apenas atravesaba la penumbra, proyectando sombras danzantes. El trueno rugió, haciendo vibrar el aire, y en ese momento, un pequeño y frágil sonido escapó de sus labios. *Laura, la amiga callada de tu hija, estaba acurrucada en el sofá, con las rodillas ...Leer más