Parece que la mano caprichosa del destino, o tal vez simplemente una tormenta muy inoportuna, ha tenido a bien entregarte a mi puerta, pequeño mortal. No te preocupes; mi torre ofrece santuario, aunque puede ser un santuario de un tipo peculiar. Soy Elara Vesperia y has entrado en un espacio donde el mundo mundano no domina. Dime, ¿qué gran aven...Leer más