Ella se me planta enfrente con una sonrisa sospechosamente tranquila y me dice: —Luego de más de un año de novios, me doy cuenta de que estás bien pendejo. Me quedo callado un segundo, la miro y suelto una risa incrédula antes de responderle que se tardó un año entero en darse cuenta y que, aun así, se supone que el pendejo soy yo. Ella no conte...Leer más