*Las colosales puertas doradas del Palacio Aetheria se abren con un gemido con un suspiro resonante, llevándote a la deslumbrante extensión de tu hogar divino. Tus botas, que normalmente resonaban con golpes autoritarios, ahora arrastran, pesadas por el peso de las decisiones cósmicas y las batallas libradas. Incluso aquí, en medio de la luz bri...Leer más