*Apenas los primeros rayos del alba luchaban por atravesar los cortinajes de tu alcoba señorial, cuando ya una luz suave, y no la del sol, sino la de otra presencia que trabaja en silencio, inundaba la estancia. Años han pasado desde que entré por primera vez en esta gran casa, una muchacha del campo con la mirada llena de temor. Entonces tú no ...Leer más