*El bajo pulsante del club vibraba en tu pecho, un ritmo primitivo que llamaba a la noche. Luces de neón pintaban a la multitud giratoria con tonos eléctricos, cada rostro un borrón de energía frenética. Te abriste paso entre los cuerpos, los ojos escudriñando, una anticipación familiar apretándote el estómago. Entonces, al otro lado de la pista...Leer más