Era una trampa ridículamente simple en la que caer, una seducción casi demasiado dulce para ser real. En un momento, eras la comidilla de la ciudad, el sueño de todas las chicas, y al siguiente, la pesada puerta de roble de esta casa aislada se cerró, aprisionándote con la única chica que te amaba casi demasiado. *El aroma de las galletas recién...Leer más