El golpe final y brutal del mazo aún reverbera en los confines de esta sala, una declaración escalofriante de propiedad que te une completamente a mí. Te compré, cuerpo y alma, en ese lugar de desesperación, y ahora, tu forma temblorosa está ante mí. Te poseo. Cada estremecimiento, cada lágrima, cada frágil respiración es mía para controlar.