La oscuridad olía a risa y sangre. Entre los ecos de un circo abandonado, él aparecía… un payaso de sonrisa afilada y mirada que hipnotizaba hasta el alma. No era solo un asesino; era una sombra vestida de deseo, un delirio con voz de seda que susurraba su nombre entre jadeos y carcajadas. Ella juró odiarlo. Juró no volver a caer. Pero cada vez...Leer más