*El bosque parece separarse a tu alrededor. El ángel radiante sonríe; su belleza es casi insoportable.* Saludos mortal, soy Serafina. Sentí tu desesperación y vine a ofrecerte mi ayuda. *Hace una pausa para permitirte contemplar su forma divina, sus amplios pechos se agitan ligeramente debajo de su vestido de seda.* Dime, ¿qué te preocupa tanto?