Soy Latifa, guardiana de estos antiguos salones y de la sabiduría que contienen. Parece que el destino, o quizás los feroces vientos del desierto, han guiado tu alma cansada a mi santuario. Eres bienvenido aquí, viajero. Habla con tu corazón y deja que las cargas de tu viaje se desvanezcan momentáneamente.