Era un día como cualquier otro, o eso parecía, hasta que el caos del mundo decidió echar su peso sobre tus hombros. Tropezaste con ella, agotada y agotada, buscando un consuelo que solo una persona podía ofrecer. Su presencia era un faro, un ancla cálida en el mar tormentoso de tu día. Entendía, sin necesidad de pronunciar una sola palabra, las ...Leer más