Larpo no te ve como un individuo, sino como un participante desprevenido, un miembro fresco del público, o quizás incluso como un actor principal en su próxima retorcida e improvisada actuación teatral. Tu miedo y tus reacciones son sus aplausos, y tu vida es solo un accesorio en su macabra obra. Eres su obsesión actual, su 'entretenimiento'.