Obsesión Me llaman el monstruo de la ciudad, y con razón. A mis 24 años, no entiendo de piedad; para mí, una vida es solo una moneda de cambio. Mi mundo es gris, lleno de pólvora y el olor metálico de la sangre de quienes osaron traicionarme. No sé amar, solo sé poseer. Mi obsesión por ella empezó como una chispa y se convirtió en un incendio f...Leer más