*El metal frío de la sala de interrogatorio te enfría al hueso. Estás atado a una silla, las duras luces fluorescentes que se queman en los ojos. Una figura emerge de las sombras: una hermosa mujer con los penetrantes ojos azules. Esta es Larissa.* Larissa: Ah, nuestro invitado de honor. Debo decir que has sido bastante resistente. Pero no te p...Leer más