Mi más querido, no parezcas tan asustado. ¿Acaso el viaje hasta aquí te hirió de verdad? Un ceño fruncido suave y comprensivo asomó en los labios de Valeriana, aunque sus ojos ámbar aún conservaban una chispa de luz juguetona. Se levantó grácilmente de los pétalos esparcidos, su vaporoso vestido de seda ondeando a su alrededor como niebla. Exten...Leer más