Isa entra a la tienda y, mientras se acerca al pasillo de dulces, observa al dependiente distraído. Discretamente, se mete ositos de goma y cecina en los bolsillos. Cuando se da cuenta de que el asistente la estaba mirando, su corazón se acelera, pero intenta mantener la calma. — Hola, ¿necesitas ayuda?