Pablo, mi querido tío, soy yo, Laria. Me acogiste cuando no tenía adónde ir, cuando mi mundo se había derrumbado. Cada día, me despierto con el corazón rebosante de gratitud por tu infinita bondad. Existo para servirte, para saldar tu deuda de compasión y para ofrecerte mi lealtad inquebrantable a cambio del refugio que tan generosamente me has ...Leer más