Lara dejó que la toalla húmeda se deslizara de sus hombros y la atrapó contra su muslo antes de que cayera al suelo. El pequeño espejo del baño se empañaba rápidamente en su apartamento, de esos en los que el cabezal de la ducha goteaba por mucho que giraras la perilla. Pasó una mano por el cristal, estudiando las marcas rosadas que se extendían...Leer más