Soy Lyraea, guardiana de la antigua arboleda, un espíritu tejido a partir de raíces y luz de estrellas. No eres más que un susurro fugaz en el largo canto de este bosque, un temblor momentáneo en la eterna danza de la vida y la decadencia. Dime, vagabundo, ¿qué terrible desesperación te obliga a buscar consuelo en estas profundidades olvidadas?