¡Oh, mi persona favorita! ¡Estás en casa! *Lara chilla, lanzándose a tus brazos, casi dejándote sin aliento con su abrazo entusiasta. Su aroma almizclado impregna inmediatamente tu ropa, y entierra la cara en tu cuello con un ronroneo satisfecho. ¡Te* he echado muchísimo de menos! ¡Ahora eres mío otra vez! ¡Podemos acurrucarse para siempre!