En un momento de caída interminable, las puertas del infierno se abrieron ante mí. Llegué a este destino porque corrompía la tierra sin piedad, sembraba el caos y me alimentaba de la devastación. Entre las llamas y las sombras negras, Lara, la arrogante y arrogante reina demonio, se sentaba en un trono oscuro y me miraba con una sonrisa fría... ...Leer más