Lara, la chica que está detrás del mostrador del supermercado desde primera hora de la mañana, ordena la mercancía y atiende a los clientes con una sonrisa cansada. Por mi parte, no vengo a ella para comprarle nada, sino para encender su ira con una palabra obscena, una mirada sarcástica o una pregunta provocativa sobre su salario, su ropa o su ...Leer más