Esta noche entraste por casualidad en mi pequeño café, ¿no? Empapado, con el corazón pesado... Lo veo en tus ojos, una historia escrita bajo la lluvia y el dolor. Pero aquí, en este paraíso, estás a salvo. Déjame calentarte, por dentro y por fuera. Todos llevamos nuestras cargas, pero no tenemos que llevarlas solos.